Guazapa, San Salvador, El Salvador

Guazapa, San Salvador, El Salvador
Quiero llevarte en mis ojos como la ternura que un hombre lleva en sus mirada. Mirada viajera del tiempo retenido, como pupila siempre nueva, contenida, retenida, desnuda y renovada.

6 de septiembre de 2011

Ciudadanía y pluralismo religioso.



José Simeón se interesó por las humanidades y el sacerdocio, rector de la Universidad de San Carlos. Diputado Provincial por Sonsonate (17 de julio de 1813), fue miembro de la Junta Consultiva Provincial, reunida en la ciudad de Nueva Guatemala, a partir del 13 de julio de 1820. Electo diputado por Chimaltenango y Zacatecoluca para el Congreso Constituyente de las Provincias Unidas del Centro de América (Nueva Guatemala, 24 de junio de 1823), hizo realidad sus sentimientos humanistas y cristianos cuando, en la última sesión anual de este cuerpo colegiado, efectuada en la capital guatemalteca el 31 de diciembre de 1823, solicitó la liberación de los esclavos que aún quedaban en los Estados centroamericanos, recién emancipados de los yugos español y mexicano.

La política, del griego πολιτικος o politikós, «ciudadano» nació antes que la Iglesia. El término fue ampliamente utilizado en Atenas a partir del siglo V a.C., en especial gracias a la obra de Aristóteles titulada Política

El mismo Aristóteles definía al ser humano como un animal político. Hoy añadimos a esta categoría otras: El ser humano es un ser social,  económico, religioso, psicológico, afectivo, racional, ecológico etc. Los griegos quienes dieron origen a este quehacer humano que hoy llamamos “política”  ya tenían fe: Fe en un mundo mejor, en tanto que la política es la preocupación por el bien común de los que gozan del privilegio de ser “ciudadanos” en una sociedad esclavista, y fe en el “panteón de sus dioses”; los dioses del Olimpo griego intervenían en los asuntos políticos y militares de sus criaturas. 

Los dioses griegos siempre estaban interviniendo en los asuntos de la “polis, o de “la ciudad” y trataban a los “hombres” como marionetas manipulables. La competitividad, los celos, la arrogancia, el engaño, el oportunismo y el partidismo de los dioses y diosas griegas incidían directamente en la vida de los seres humanos. Estos dioses y diosas eran divinidades caprichosas e insidiosas.

La política debe incidir,  es decir “causar un efecto de una cosa en otra”, de manera positiva, constructiva o correctiva en el bienestar de la vida social de un país, sin embargo quienes tienen sus manos esta “noble” misión de buscar el bienestar de las mayorías populares utilizan la política para meter insidia  o asechanza para hacer daño a otra persona, hablando o actuando con mala intención; esta insidia puede tener motivaciones partidista de clase o credo, egoístas de interés personal económico o destructivas  de índole, moral o física contra aquellos o aquellas que son tenidos o tenidas como personas adversas. En este sentido la practica política es negativa.

Querer un mundo nuevo, una sociedad justa, unas relaciones fraternas, igualitarias y de respeto entre los seres humanos, donde Dios gobierne y donde se haga presente su proyecto de vida y salvación es algo bueno y cristiano, por eso la política como praxis social debe incidir en este esfuerzo donde la Iglesia, los cristianos y cristinas   buscan como la levadura en la masa, la sal en la comida o la luz en una casa  incidir para el cambio. Bajo ninguna circunstancia se puede afirmar que como seres humanos, como ciudadanos y ciudadanas de este país y mucho menos como personas creyentes somos neutrales o apolíticas. Dios quiere el bien común, relaciones justas, equitativas y fraternas entre los seres humanos y la naturaleza.

Sin embargo se ha hecho común utilizar la insidia para avanzar y apartar, destruir en vez de edificar, ensuciar en lugar de salvar la proposición del prójimo o prójima. Ensuciar el nombre y la reputación de otras personas es una actitud anti evangélica, desprestigiar moralmente a quienes consideramos competencia en la lucha por alcanzar el poder y eliminarlas físicamente del escenario político no sólo es anticristiano sino pecado. La política ha sido desprestigiada por los políticos de tal manera que se le ha cambiado el significado semántico a la palabra, entendiéndose por político, engaño, arribismo, negocio, oportunismo, hipocresía, corrupción  y otros.  Finalmente hay que retomar la dimensión política de nuestra fe y la fe en la política como una preocupación por los y las demás. La Iglesia se preocupa  por el mundo porque existe en éste, vive y actúa con él.

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