Guazapa, San Salvador, El Salvador

Guazapa, San Salvador, El Salvador
Quiero llevarte en mis ojos como la ternura que un hombre lleva en sus mirada. Mirada viajera del tiempo retenido, como pupila siempre nueva, contenida, retenida, desnuda y renovada.

9 de noviembre de 2011

Con olor a miel panela.









El viento acaricia
suavemente en verano.
El viento acaricia
mi rostro humano.
Siento su aliento,
escucho su risa,
siento su tacto,
de palmo a palmo.

El viento susurra
canta, ríe, llora y habla
suavemente al oído.
Susurra recuerdos,
susurra tu nombre en el olvido.
El viento es mensajero
de voces variadas,
voces imperceptibles,
voces de aves enamoradas,
voces de árboles en movimiento,
voces de luciérnagas desveladas,
voces de grillos sin aliento.

El viento tiene olores,
de tierra seca, de hierba seca,
de aire enardecido
y olores silvestres.
Huele a flores coloridas,
a chupamieles amarillos,
huele a trapiches escondidos,
a caña molida y triturada.

El viento huele a río,
río de olores veraniegos.
El viento del verano
huele a ríos de recuerdos.
Esa suave brisa
fría invisible 
trae en sus manos
piscuchas de colores,
liberadas en el tiempo.
Trae en su manos
Sonrisas  infantiles,
Sin ataduras en el viento.

El viento se va
se va con el tiempo.
El viento regresa
regresa en invierno.
Las alas del viento
se llevan las cartas,
cartas del cielo,
cartas de suspiros,
cartas de recuerdos
cartas de nubes
suspiros al aire
de buenos momentos.

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